Darwin y la expresión de las emociones. Hablar es expresar

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Cuando se cumplen 200 años del nacimiento de Charles Darwin y 150 años de la publicación de su grandisima contribución a la ciencia natural, El origen de las especies, publicada en 1859, y de su teoría de la evolución, me gustaría recordar su obra “La expresión de las emociones en los animales y en el hombre”, ensayo que vio la luz en 1872, la obra que más se acerca a la psicológia, ya que Darwin como observador y científico, fué pionero en otras ciencias. ¿Qué aporta Darwin en esta obra, que nos pueda interesar, sobre la comunicación? Para Darwin, como ya demostró en “El origen del hombre” el uso más primitivo de la voz y de su posterior desarrollo se haya ligado con la anticipación del placer “más intenso que los animales son capaces de sentir”, y así el desarrollo de los órganos vocales, en el hombre, va asociado con el placer, ya que como animal social que es, y debido a su uso habitual para la intercomunicación, lo usa con más frecuencia que los animales y para expresar infinitas expresiones, no solo de disgusto u otras más negativas. Así que las diversas cualidades de la voz “se originaron al hablar bajo la excitación de fuertes sentimientos y esos sentimientos se han trasmitido luego a la música”. ¿Y qué pasa con el miedo?, ¿como influye en el habla?, pues su visión no se aleja de la realidad ya que como el miedo produce temblor en todos los músculos del cuerpo, consecuentemente “la voz se hace trémula y al mismo tiempo ronca por la sequedad de la boca, ya que las glándulas salivares dejan de actuar”. Ciertas emociones negativas, pues no nos ayudan nada para comunicarnos ya que la expresión abierta de una emoción, sin los bloqueos que la ansiedad y el miedo puedan provocarnos, intensifica esa emoción y por tanto su expresión, y por el contrario la represión de sus síntomas externos, debilita nuestras emociones, ósea que tratar de ocultar el miedo nos acerca más a él, así como al intensificar la rabia nos dejamos llevar por gestos violentos. Así pues lo que llegue con mesura y sin disimulos mentales, llegará al que nos escuche, ya que como muy inteligentemente parafraseó Darwin de Shakespeare:

“No es monstruoso que ese actor ahí delante,

en lo que no es sino una farsa, una fantasía de pasiones,

pueda forzar así el alma a su capricho;

que con su actuación palidezca todo su rostro,

que las lágrimas acudan a sus ojos, la turbación a su semblante,

la voz se quiebre, y todos sus movimientos obedezcan

Sometiéndose a sus deseos? ¡Y todo para nada ¡

Hamlet, acto II, esc 2

Sin forzar la máquina del lenguaje de las emociones, disfrutemos de ellas ya que, como nos indica Darwin es “importante para el bienestar del género humano”

Una respuesta a Darwin y la expresión de las emociones. Hablar es expresar

  1. […] solo esto es práctico a la hora de ser natural y expresivo en la forma al hablar, sino también saludable ( y para […]

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