El lenguaje de las emociones

julio 30, 2010

Lo que comunicamos con la emoción, es difícil de transmitir con palabras.

Y menos mal que  todavía hay  políticos que al hablar en público se emocionan .

Muchas veces  al reprimir una emoción  que brota espontáneamente cuando hablamos, estamos cortando un hilo en la comunicación.

Y que un todo un Jefe de estado , no lo haga, es de agradecer.

El Presidente de Brasil, Lula da Silva, se emociona al hablar del balance de su gestión al frente del Gobierno Brasileño y de ver cómo a avanzado su país, del desarrollo alcanzado en los últimos años, del orgullo que siente.…..

Sobran las palabras


Sobre el lenguaje no verbal

julio 22, 2010

Decía la escritora Carmen Martín Gaite en el prólogo de su libro El cuento de nunca acabar *, que le “apasionaba oír hablar a la gente”.

Pero recalca que: “oír hablar a una persona es también verla hablar, descubrir las huellas del cuento en el rostro que lo emite”*.

Dice que ese era el gran aliciente para ella, ver las transformaciones de lo que decia en el rostro del que habla y que esto es como “un segundo texto”, sin cuyo complemento se desvanecía y oscurecia el primero ( ) -¿Con qué cara te lo dijo?-, como si ese dato de la expresión del rostro afectara no solo al acontecimiento verbal mismo, sino a mis capacidades para descifrarlo y entenderlo correctamente”.*

Ese segundo texto al que alude, es el del lenguaje no verbal, y como bién señala la gran escritora, es tan o cuan más importante que el primerio, es decir , el de las palabras mismas.

¿Qué compone ese segundo texto?… Pues el tono de voz que empleamos, los gestos de la cara que hacemos, los movimientos del cuerpo que empleamos (manos, brazos, tronco, torax, piernas, etc), las pausas y silencios que hacemos….. Es un todo en conjunto y que  cada uno de ellos en particular dejan traslucir sentimientos, intenciones. Es decir es el cómo lo decimos, lo que da sentido mismo a nuestras palabras.

Así que aprendamos a  manejar e interpretar el segundo texto que es el lenguaje no verbal y a dominarlo y estaremos seguros de  que empleamos una comunicación  completa y total, más rica en matices y sobre todo más empática.

*CITA: MARTÍN GAITE, CARMEN “El cuento de nunca acabar”. Madrid 2009 Ed. SIRUELA


El uso de citas en el discurso hablado

julio 21, 2010

Discurso de Marco Antonio en la película "Julio Cesar" dirigida en 1953 por Joseph L. Mankiewicz. Basada en la obra del mismo título de W. Shakespeare

No cabe duda: el uso de citas literarias en los discursos (sobre todo políticos), enriquece  da lustro al contenido, así como profundidad, cercanía y múltiples matices. Nos ayudan a ilustrar las ideas mejor

Pero al usarlas hay que tener en cuenta algunas pautas si no queremos que su uso quede desvirtuado o empequeñecido:

  • No olvidarse nunca de citar tanto al autor, o a la persona que lo dijo, así como a la obra en la que aparece la cita. Igual que hay  ciertos convencionalismos para  hacerlo en un  escrito, los hay para el discurso hablado. No  citar solo uno de los dos , empobrece el resultado y sobre todo hay que recordar que las palabras que vamos a usar las inventó otra persona para ponerlas en boca de un personaje. Y fue por algo. Y ese “algo” es lo que nos ayuda en la cita
  • Así pues la mejor manera de ilustrarlo es:……“parafraseando a (autor) en (obra, escena, pasaje etc…)”. Pero hay más formas, tenemos que  encontrar la adecuada a nuestro discurso.
  • Si las usamos, para que su uso no pierda fuerza, y no pierda  efectividad, es altamente recomendable memorizar la cita (sobre todo si es corta). Es triste usarla y tener que sacar el libro de dónde la hemos leído (aunque sea por falta de tiempo), la chuleta, etc., ya que da sensación de oportunismo, en vez de inteligencia.
  • No hagamos lo que Soraya Sáenz de Santamaría hizo en el Congreso al usar la cita de Zorrilla del Tenorio, que no citó al personaje que empleaba las palabras (Don Juan tenorio), y además leyó del propio libro dónde probablemente las sacó(pudimos ver hasta la edición que usaba, por cierto de una editorial muy usada en bachillerato). Da la impresión que fue su asistente quien se las facilitó. Si las hubiera citado de memoria todo esto ni lo hubiéramos pensado, ni nos hubiéramos percatado de ello y simplemente nos hubiera dejado  con la boca abierta.
  • Igual que en un orador se premia que  sepa improvisar y no se ciña al discurso  escrito y simplemente lo lea, con las citas pasa la mismo, les damos más vida si las decimos y no las leemos.

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